Siempre creyó que era mentira, pero luego descubrió lo que había bajo el arrecife

Pudo haber venido de cualquier lado, pensó mientras recorría la costa. Quizás de una tubería de algún barco, o de restos dispersados por una tormenta violenta. Pero a medida que avanzaba, encontraba cada vez más fragmentos de metal viejo esparcidos entre las rocas, escondidos de tal manera que solo alguien que observara con atención habría reparado en ellos.
Esa misma tarde le mostró el objeto a Cal en la oficina portuaria. Él apenas lo miró un instante antes de afirmar que el mar siempre devuelve basura. Sin embargo, su tono se tornó tenso y su rostro palideció cuando mencionó la historia de la Sra. Wren. En ese momento supo que no conseguiría más información de él.
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