Siempre creyó que era mentira, pero luego descubrió lo que había bajo el arrecife

Nora caminaba por la orilla mientras la marea bajaba, dejando al descubierto las rocas del acantilado. Aunque no lo admitía, buscaba algo específico entre los restos de la playa. Solo encontraba algas, conchas rotas y plumas de gaviotas dispersas, hasta que algo metálico brilló cerca del arrecife.
Un objeto oxidado estaba atrapado entre las piedras, dentro de un pequeño charco. Al tocarlo, sus dedos reconocieron un perno antiguo, deformado por el tiempo pero claramente trabajado con herramientas humanas. Lo levantó con cuidado, lo giró en su mano y sintió cómo su corazón aceleraba el ritmo. Aquello no debería estar allí, y lo sabía.
-- ANUNCIO --
Usa los botones rojos de abajo para avanzar o retroceder por las páginas de esta historia.
