Siempre creyó que era mentira, pero luego descubrió lo que había bajo el arrecife

Cuando Nora tenía apenas trece años, su hermano Thomas desapareció más allá del arrecife en una mañana que no era diferente a cualquier otra. Nadie encontró su cuerpo ni restos de su embarcación. La ausencia de evidencia dejó un vacío enorme que permitió que las historias y los rumores comenzaran a ocupar ese espacio vacío.
El pueblo inventó su propia versión de los hechos, y era precisamente la que Nora menos quería escuchar. Los habitantes aseguraban que la Línea de la Serpiente, una formación misteriosa del mar, se mostraba antes de llevarse a sus víctimas, y que Thomas debía haberla visto esa mañana fatal. Con el paso de los meses, la leyenda se fue amplificando con detalles cada vez más oscuros, y lo peor fue que algunos comenzaron a sacar provecho económico de esa tragedia familiar.
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